lunes, 10 de enero de 2011

...Metal humanizado...

 ...Ella ya no tiene inspiración,
está agotada, ya no siente,
ya no piensa, solo lágrimas de
sangre de cristal metalizado
trazan en su rostro lineas sin sentido,
su conciencia está petrificada,
sus sentimientos son inexistentes,
se guía por instinto, instinto el cual
la hace recordar que un día
tenía calor en su cuerpo,
color en su piel, sangre que
transportaba oxígeno a su corazón,
el cual ahora es de metal.
Sus labios son ceniza transparente,
y ya no hablan,
lloran,
añoran esa cálida sensación,
esa dulce ternura
al sentir calor sobre otros labios,
esa ternura que ya no puede sentir,
sensaciones que solo las puede recordar,
por instinto,
un suave aroma de alcohol,
una brisa con olor a tabaco,
sentir cómo el frío le arranca la piel
a mordiscos con colmillos de hielo,
volver a reír hasta el dolor de tripa,
un repentino escalofrío al roce de una mano,
un dolor de cabeza insoportable al
pensar un trillón de paranoias,
y el bienestar que se siente al ver
a esa persona regalandote
una sonrisa celestial...
Pero ella no lo puede solucionar,
si por lo menos pudiera sentir,
si tan solo pudiera pensar,
si sus recuerdos volvieran a existir,
y su mente volviera a funcionar,
su cuerpo se podría reanimar,
y su conciencia podría despertar,
y ella volvería a vivir,
y su inspiración volvería también,
así podría escribir, y podría también pintar...

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